Managua, 3 de diciembre de 1999
Santo Padre:
Confiando en vuestro Amor en Dios por Nicaragua
y Centroamérica, tengo a bien dirigirme a Vuestra Santidad,
para expresar con enorme tristeza, la conmoción que ha causado
en nuestro pueblo la decisión del Gobierno de la hermana República
de Honduras de ratificar un Tratado de Delimitación Marítima
con la República de Colombia, que lesiona la soberanía nacional
de forma clara y abierta.
Pero más nos preocupa la decisión del Ilustrado
Gobierno de Honduras de enviar tropas a la frontera con mi
país, amenazando de esa forma a un pueblo que está cansado
de guerras y muertes entre hermanos. Por eso, ruego a Vuestra
Santidad, interceder e iluminar con sus sabios consejos al
Ilustrado Gobierno del hermano país, para que se abstenga
de amenazar a un pueblo que busca, en el Derecho Internacional
y en el diálogo, la forma de solucionar sus diferencias.
Agradezco a Vuestra Santidad el mantener
al pueblo nicaragüense en sus oraciones en estos momentos
difíciles, especialmente cuando nos preparamos para recordar
con devoción a la Santísima Madre de Dios en su Inmaculada
Concepción.
Hago propicia la ocasión para renovar a Vuestra
Santidad las más altas muestras de mi respeto y consideración.
Arnoldo Alemán L.
A Su Santidad
Juan Pablo II
Sumo Pontífice de la Iglesia Católica |